Técnicas de Reproducción Asistida  

 
Una mirada desde otro lugar [1.1]

 

 

El Código Civil dice:    Padre no se puede demostrar
  Madre cierta es…

     

O sea: que la madre es segura a través del parto… y que la paternidad debe demostrarse a través del matrimonio (lo cual no estaría contemplando los hijos del adulterio). Por lo tanto, el padre es incierto.

La ciencia y su acción subvierten esta idea. El padre es ahora seguro más allá del matrimonio a través de los exámenes de ADN. La madre, en cambio, no es ya tan cierta: la madre biológica a través de la donación de óvulos puede ser otra de la que atraviesa el parto.

Las técnicas de reproducción asistida nos enfrentan a un nuevo desafío: el de comprender e interpretar las nuevas subjetividades e implicaciones psicológicas que circundan la multiplicidad de procesos que las conforman.

En este artículo me propongo reflexionar sobre esta problemática y los diferentes sujetos que intervienen en ella, haciendo especial hincapié en el componente inconsciente y lo que desde él se pone en juego.

 

 

 

1.      LAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA

 

¿De dónde vienen los niños?. La pregunta que, gracias al debilitamiento de las teorías que enmascaraban lo biológico (la cigüeña, París, el repollo), estaba comenzando a ser de más fácil respuesta para los padres, vuelve a complicarse. Los niños pueden venir de la unión sexual de mamá y papá, de su unión no sexual, o sea, de sus óvulos y espermatozoides unidos por ejemplo en una fecundación in Vitro, de mamá y un donante de semen, de papá y una donante de óvulos, de dos donantes y el vientre de mamá, de dos donantes y una tercera mujer que nos prestó su útero…

 

Las técnicas de reproducción asistida son técnicas de manipulación ginecológica que consisten en ayudar, modificar o sustituir procesos destinados a ocurrir espontáneamente en el aparato genital femenino.

 

Deben diferenciarse de las manipulaciones genéticas en las que se modifica el genoma del embrión.

 

 

 

LAS TÉCNICAS SON:

 

a)      IA. Inseminación Artificial

 

Consiste en introducir espermatozoides a través de un cateter en el aparato genital femenino (en el útero). El esperma restante del hombre se congela para una posterior fecundación.

 

IAC. Inseminación Artificial Homóloga o Conyugal:

 

Es la realizada con semen del marido.

Está indicada por impotencia, por baja calidad de los espermatozoides, por incompatibilidad inmunológica entre el esperma y las secreciones vaginales.

Esta técnica puede hacerse también por congelación del esperma previo a tratamiento quimio terápico (TQT), radiaciones o cirugía del marido.

Introduce también la posibilidad de tener hijos por congelación del semen una vez muerto el marido.

Se efectúa también en la ESCA (esterilidad sin causa aparente)

 

IAD. Inseminación Artificial Heteróloga o de Donante:  

 

Es la efectuada con semen de un donante, que se utiliza cuando el hombre carece de esperma viable en su semen o para impedir la transmisión de un defecto genético grave.

También en el caso de la mujer heterosexual sin pareja como en la mujer homosexual.

 

b)      FIV. Fecundación In Vitro

     

La fecundación se lleva a cabo en una probeta, para luego ser implantado el embrión en el útero materno previa estimulación ovárica y capacitación del semen. Estas dos armas terapéuticas se utilizan   prácticamente en todas las técnicas.

 

c)    SET. Transferencia de Embrión o Maternidad Subrogada

 

El embrión, formado en el aparato genital de una mujer inseminada artificialmente o in Vitro se le transfiere a otra.

 

El uso mediático y publicitario de las posibilidades que otorga la reproducción asistida forma parte de nuestra feria contemporánea.

 

Madres solteras, madres abuelas, madres menopáusicas, madres viudas, etc.

 

   

 

2.      ¿QUIÉN ES LA MADRE?

 

La madre no es ya cierta, no es ya segura.

A la mujer que aporta el vientre y el parto se la llama madre gestante, uterina, ginecológica o portadora. A la mujer de la que se obtiene el óvulo que será fecundado se la llama madre genética o biológica. Y a todo esto se añade la madre social, en caso, por ejemplo de la adopción. Pero todos estos nombres nada dicen del deseo de un hijo. Me pregunto ¿Dónde está ese deseo? ¿quién lo tiene? ¿el de quién se satisface? ¿quién lo cumple?.

 

Maternidad subrogada: distintos tipos

1)    La madre subrogada puede llevar adelante el embarazo del embrión fecundado in vitro con el óvulo y el espermatozoide de la pareja que la contrata.

 

2)    La mujer es inseminada con el esperma del hombre cuya esposa es estéril (la procreación extramatrimonial de un niño legítimamente reconocido existió siempre, sin intervención de la ciencia en las vidas privadas de las personas).

 

3)    En el tercer caso se distinguen la madre biológica (la que aporta el óvulo), la gestadora (que atraviesa el parto) y la social (que adopta o cría)… entonces… ¿quién es la madre?.

 

 

 

Así como el consentimiento a la inseminación no hace padre al hombre, el contrato de gestación no habla del deseo de hijo de la mujer gestante.

 

Francia prohíbe el útero de alquiler porque, entre otras cosas, no se puede promover que una madre abandone a su bebé después del parto. A la vez, promueve y permite el “parto en x”, que es el acuerdo por el cual la mujer embarazada puede entregar al niño en adopción después del parto y no quedar registrada en el hospital. Esta ley, de neto contenido social, permite que el aborto no sea la única opción para una mujer embarazada que no quiera ser madre y trata también de evitar el abandono de bebés, a la vez que lo posibilita.

 

Gran Bretaña acepta la utilización del útero de otra mujer si la entrega luego es voluntaria y sin lucro.

 

En Estados Unidos, esta práctica está autorizada, existen agencias que hacen los contactos entre la mujer y la pareja demandante.

 

La ciencia ha roto en su avance con los lazos típicos del parentesco. Hay madres que llevan embarazos de sus hijas sin útero o estériles, hermanas que donan sus óvulos entre sí, etc. Esta es la diversidad que se nos presenta en este tiempo con el auxilio de la ciencia y los profesionales ávidos por sus logros. Creo que más allá de juzgar indebidamente la aparente monstruosidad que esto representa, nuestra posición como profesionales de la salud debe abogar por el análisis de cada caso en particular para adentrarnos así en la subjetividad.

Además, promover el uso de otras medicinas energéticas como son la acupuntura y la medicina homeopática para lograr de una forma más natural y respetuosa del cuerpo, mejorar la ovulación, la calidad espermática, así como también en gran medida los distintos estados emocionales que se dan en las personas como miedos, ansiedades, etc.

Así como también me interesa fundamentalmente resaltar la importancia de los aspectos emocionales que están en juego a pesar del escaso o nulo lugar que se le da desde la ciencia y desde los profesionales encargados de efectuar las técnicas de reproducción asistida (TRA) movidos entre otros, por fuertes intereses económicos.

 

 

 

 

Me encuentro frente al tema con la posibilidad de abordarlo desde los diferentes elementos o personajes que lo conforman: la ciencia, la pareja, la mujer y su cuerpo, los donantes, el niño o niña fruto de estas técnicas… sabiendo que cada uno de ellos es todo un tema en sí mismo.

 

Desde lo psicológico sabemos que la escucha es fundamental. Cuando el paciente viene con sus síntomas padeciendo un malestar emocional hay que tratar de descifrar esos síntomas, ponerlos en palabras para que puedan mostrar la significación que encierran.

Cuando la exploración ginecológica y sus estudios complementarios muestran un organismo femenino capaz de vivir el proceso biológico de la maternidad pero ello no ocurre, habrá que poder escucharlo para empezar a establecer alguna hipótesis. Y digo hipótesis, porque no sabemos a priori qué es lo que le pasa para no poder lograrlo.

La dificultad para lograr un embarazo a término por vía natural de entrada presenta un valor significante ligado a su inconsciente, no puede saberse en un principio qué significa para la paciente.

 

Cada vez concurren a nuestras consultas más mujeres que posponen el tiempo de la maternidad por razones profesionales, académicas u otras entre las que incluyo los avances en temas estéticos que confunden la imagen.

Desde la adolescencia hasta la primera alarma que salta del reloj biológico (35 años aproximadamente), el deseo de tener un hijo en muchos casos no ha sido ni descartado ni aceptado claramente. Hasta que llega un condicionamiento social, “Ya toca ser madre”… y aquí, más allá de aceptar esta afirmación nos toca interrogar: ¿por qué?, ¿qué se espera de la maternidad?, ¿para qué ser madre?.

 

Descifrar estos interrogantes nos puede llevar a ayudar a la paciente a hacer consciente lo que le pasa: por ejemplo el deseo de hijo para afirmar su identidad… o para salvar una pareja… o para establecer su femineidad… para lograr lo que ella cree será la “completud”, etc.

Conocer y entender este deseo le permitirá reelegir lo que quiere. De lo contrario, esta carga pasará a llevarla el hijo procreado.

 

“Para el psicoanálisis, el deseo de tener un hijo es una cosa que va más allá del hecho biológico.

El aparato psíquico es dual, está compuesto de un consciente y un inconsciente.

Tanto el quedarse embarazada no queriendo, como no quedando queriendo hacerlo son dos situaciones que pueden estar expresando la ambivalencia entre el deseo consciente y el inconsciente”[1].

 

Ante la ESCA (esterilidad sin causa aparente), la medicina actúa con una multitud de estudios y exploraciones la mayoría estresantes para quien los soporta.

No propone ni respeta siquiera aun la posibilidad de un espacio concomitante con la demanda médica que sirva para escuchar y poder despejar esta confusión que se da frecuentemente entre la demanda social de ser madre (“estar en edad”, “lo quiere la pareja”) y el deseo de tener un hijo.

Cuando el hecho de ser madre se transforma en una prueba de la femineidad se entiende por qué cuando no se puede lograr se es capaz de ofrecer el propio cuerpo a todo tipo de manipulaciones médicas a la vez de contar con una gran dificultad para simbolizar la maternidad[2].

 

 

¿Y qué es simbolizar la maternidad?

 

Es desarrollar el imaginario con visiones, representaciones, ideas, palabras, etc. que prevean la acción.

 

El deseo de hijo, desde el punto de vista psicoanalítico no es algo natural, sino producto de la historia infantil de cada mujer.

 

Por eso, a diferencia de un instinto, ese deseo puede construirse o no, según los casos.

 

Esta historia conduce a la identificación con los rasgos del propio sexo y entre ellos la asunción del ideal maternal.

 

Pero la demanda de hijo (pedido al sistema sanitario) puede no corresponder a tal deseo sino a lo que se denomina, con el fin de diferenciarlo, deseo de maternidad.

 

Este deseo de maternidad muchas veces está confundido con la femineidad por carencia en nuestra cultura de símbolos de la femineidad no maternales.

 

En lugar de que un proceso de simbolización haga posible la maternidad real, se espera que la gestación de un hijo genere una posición femenina. Por esto existen mujeres que se someten a todo y más con el fin de lograrlo, porque más que “tener” está en juego su “ser mujer[3].

 

 

3.      EL DISCURSO MÉDICO Y LA ESCUCHA PSICOLÓGICA

 

Hoy la ciencia ofrece la posibilidad de realizar concretamente en el cuerpo real aquello que hasta ahora se situaba en el campo de lo imaginario y lo simbólico. La ciencia y la tecnología hacen realizables las fantasías omnipotentes que siempre han alimentado la mitología y la literatura, como ser la procreación sin relación sexual (entre otras, la Inmaculada Concepción).

 

La medicina aborda al cuerpo como si solo se estuviera manipulando órganos, pero es precisamente en el funcionamiento corporal donde están comprometidos el inconsciente y la sexualidad. El discurso médico, asumiendo con toda facilidad el papel del Amo que sabe, localiza el mal en el terreno ginecológico y entonces abre, mira, examina, analiza y promete, aunque en la mayoría de los casos, fracase.

Y para vencer ese fracaso no le importa abusar del cuerpo femenino llevándolo al borde de su funcionalidad como ocurre en una hiperestimulación ovárica consiguiendo a veces más de quince óvulos por ciclo, burlando así los límites de la naturaleza.

 

La dimensión subjetiva y emocional de las personas involucradas en estos procesos no debería quedar invisibilizada ya que en gran medida es lo que determina el éxito o el fracaso y sus consecuencias[4]. Sería bueno recomendar a las parejas que antes de optar por estas técnicas se dieran el tiempo necesario para informarse, reflexionar y elaborar los efectos emocionales que la situación revela. Labor esta que requiere de la escucha psicológica, para ayudar a la pareja a detenerse y entender que les ocurre, que se les propone, etc.

 

Cada mujer se enfrenta a la posibilidad de ser madre desde su historia como hija, el tipo de relación con su madre, el relato e imagen de la maternidad que le han transmitido. La exigencia social y cultural entrelazada al propio recorrido afectivo de la mujer hará la manera subjetiva de abordar la cuestión. De ahí la importancia de una labor preventiva con estas personas en las tomas de decisiones.

 

 

Esta labor psicoterapéutica y de acompañamiento es fundamental que sea efectuada por profesionales guiados por una ética independiente de cualquier nexo con la institución que ejecuta el tratamiento con TRA.

 

 

No todo aquello que es posible hacer se puede hacer o se debe hacer. No se debería llegar al límite de la resistencia psíquica de las personas.

 

La participación de los donantes deja muchas veces en evidencia la situación de máxima vulnerabilidad emocional de la pareja. Los “salvadores anónimos” pueden ser un factor importante de desestabilización de la pareja que ya siente invadida su intimidad y su sexualidad.  

 

Hay que saber preguntar desde un lugar profesional:

 

·          Las razones de por qué una inseminación artificial de donante (IAD) y no una adopción.

·       ¿Cómo se lleva la renuncia a la maternidad biológica?. ¿Qué lugar ocupa ese hijo que no se logra por métodos naturales?

·          Asimetría en la pareja por donantes.

·          La posición frente a la verdad: silencio/secreto/mentira.

 

Ciertos elementos podrían ayudarnos a hacer un diagnóstico de la situación:

 

·          Edad de las partes y tiempo que llevan buscando el embarazo.

·          Relaciones sexuales, frecuencia.

·          Embarazos u abortos anteriores

·          Conflictos (de pareja o individuales)

·          Duelo reciente de hijo

·          Fantasías ante la dificultad de embarazo

·          Sentimientos durante el proceso (individuales y de pareja)

·          Duelo a elaborar cuando uno no es el padre/madre biológico/a del niño

·          Culpabilidad ante la infertilidad

·          Sentimientos de la pareja respecto a la maternidad/paternidad

·          Invitar a pensar en las ambivalencias en relación al deseo de hijo

·          Presiones exteriores para quedar embarazada

·          Incluir ESCA como un síntoma de conflicto en la pareja.

·          Otras enfermedades

 

 

4.      EL NIÑO

 

Un niño existe como tal antes del nacimiento en la medida en que se lo incluye en el deseo de sus padres. Lo simbólico le da un lugar en el mundo puesto que recibe un nombre, se incluye en la historia que lo precede y se le adjudica una posición en el discurso de los padres, de esto se deduce que un sujeto no puede reducirse a la biología, así como tampoco puede reducirse el hijo deseado a lo real de los gametos fecundados.

 

La curiosidad infantil es imprescindible para el desarrollo cognitivo y emocional de un niño y se basa en el deseo de saber de dónde viene, de cómo se hacen los niños. La pulsión de saber (3-5 años) recae sobre lo sexual (S. Freud “Tres ensayos sobre una teoría sexual” 1905), y el niño construye las más variadas teorías acerca de la sexualidad y de donde proceden los niños, pero no sabe de la existencia de dos elementos fundamentales: el semen y el orificio vaginal. De aquí puede surgir un remanente que deje como secuela un deterioro permanente de la pulsión del saber[5].

 

A su vez, estas manipulaciones de los adultos respecto del saber son favorecidas por una ley que, en caso de que intervengan donantes, legisla a favor del anonimato. Por esto es necesario antes de intervenir técnicamente escuchar a las parejas que necesitan donantes, por sus fantasías de rivalidad, culpa y deuda ligadas a las propias representaciones edípicas, así como también a rivalidades con el otro progenitor. Aquel saber que implica al ser es imprescindible en la construcción de la subjetividad/identidad de los niños/as nacidos por TRA. En esa construcción pesa sobre todo la información de las características de su concepción y su peculiar origen genético[6].

 

La UNESCO preserva el derecho que tienen los niños de saber cual es su origen; o sea, de recibir información sobre la identidad del donante.

 

Alemania, Austria, Francia, Suiza, Suecia, Reino Unido y USA abogan y, por supuesto, permiten develar la identidad del donante en la mayoría de edad.

 

 

Mantiene y promueve tanto el secreto sobre el origen del niño como el anonimato del donante, legislado por la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida del 22/11/88, todavía hoy en revisión.

El conocimiento del origen genético es importante para el desarrollo de un “claro sentido de la identidad”, además de evitarles el dolor y las repercusiones psicológicas que se padecen cuando hay silencios, secretos y mentiras sobre el origen[7].

 

Hace tiempo me pregunto que ocurrirá cuando estos niños fruto de donantes, una vez adultos, se puedan encontrar. No estaría mal anticiparnos a las posibles fantasías incestuosas que esta circunstancia pueda provocar.

 

De ahí nuestra labor preventiva en este trabajo.

 

La novela familiar del neurótico es la construcción  fantaseada que hace según Freud todo niño respecto de su familia en un momento de su infancia. En ella, el niño imagina que existen otros padres de los que tiene. Estos otros pueden ser reyes, princesas, personajes todo poderosos… O sea, todo lo que no tienen los reales. Esta construcción se efectúa tanto en niños biológicos, como adoptados, como frutos de donantes. En este último caso la fantasía será que los padres biológicos son sanos, generosos, más jóvenes, inteligentes, altruistas... o al revés.

 

Desde las parejas el secreto acerca del origen del hijo se sostiene desde la idea de “para no dañar al niño”.

 

Aquí hay un doble temor: por un lado, el trauma de la concepción: las angustias depresivas de los padres por el duelo no hecho de lo biológico se proyectan en el niño. Por el otro, el trauma de que el hijo quiera buscar a su padre o madre biológica, que responde a fantasías de robo –esperma u óvulos- que tienen los padres.

 

El niño producto de un logro de la fecundación asistida, también puede ser peligroso al recordar a los padres por su sola existencia, sus propias dificultades no elaboradas.

 

El niño aparece aquí como el lugar de proyección de angustias y fantasías de los padres.

 

Me gustaría resaltar que padre y madre son funciones simbólicas que contribuyen decisivamente al sentido de pertenencia a una familia. Lo que cuenta para el niño no es el hombre genitor (biológico) sino la presencia activa de una imagen identificatoria para llegar a construir su identidad, por eso es tan importante cómo el hombre-padre viva su paternidad.

 

 

Actualmente en el ser humano hay una resistencia a aceptar las limitaciones que nos presenta la vida, y esta dificultad nos puede llevar a veces a buscar respuestas en la ciencia. Se trata de tener un hijo sea como sea, en lugar de aceptar que ello no es posible.

 

La dimensión subjetiva y emocional de las personas involucradas en estos procesos no debería quedar invisibilizada ya que en gran medida es lo que determina el éxito o el fracaso y sus consecuencias.

 

Sería bueno recordar a las parejas, como he dicho anteriormente, que antes de optar por estas técnicas se den el tiempo necesario para informarse, reflexionar y elaborar los efectos emocionales que la situación revela.


B
ibliografía

  • S. Freud. “Tres ensayos para una teoría sexual”. (1905)

  • S. Freud. “La novela familiar del neurótico”. (1909)

  • R. Bayo, G. Cánovas y M. Santis. “Aspectos emocionales de las TRA” (Barcelona, 2004)

  •  J. Lacan. “Les Complexes familiaux” (París, 1938)

  • J. A. Miller y E. Laurent. “L´autre qui n´existe pas et ses comissions d´etique” (París, 1996/97)

  • S. Tendlarz. “Un niño de la ciencia” (Buenos Aires, 1995)

  • S. Tendlarz. “El psicoanálisis frente a la reproducción asistida” (Buenos Aires, 1998)

  • M. López Carrillo. “Donantes de óvulos. Los riesgos que nadie les cuenta”. Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002)

  • G. Cánnovas. “La maternidad como mandato”. Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002)

  • S. Tubert. “¿esterilidad idiomática o psicosomática”. Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002)

  • R. Bayo. “¿De dónde vienen los padres?”. Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002)

  • E. Giberti. “Bioética y reproducción asistida”. (Buenos Aires 2003)


[1] G. Cánnovas. “La maternidad como mandato”. En: Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002).

[2] S. Tubert. “¿Eerilidad idiomática o psicosomática”. En: Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002)

[3] G. Cánnovas. “La maternidad como mandato”. En: Revista Mujer y Salud (Barcelona, 2002).

[4] R. Bayo, G. Cánovas y M. Santis. “Aspectos emocionales de las TRA” (Barcelona, 2004).

[5] R. Bayo, G. Cánovas y M. Santis. “Aspectos emocionales de las TRA” (Barcelona, 2004).

[6] R. Bayo, G. Cánovas y M. Santis. “Aspectos emocionales de las TRA” (Barcelona, 2004).

[7] R. Bayo, G. Cánovas y M. Santis. “Aspectos emocionales de las TRA” (Barcelona, 2004).

 

 


[1.1] Artículo publicado en la revista del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, primavera, 2006

 


 

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