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| Psicoanálisis | |
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Qué es el Psicoanálisis
El psicoanálisis es un método terapéutico con poder y efectividad para erradicar el sufrimiento psíquico.
Ideado y creado hace ya más de 100 años por Sigmund Freud y reorientado a posteriori por Jacques Lacan, sigue siendo un arma terapéutica de primera elección para mí, ya que actúa sobre los contenidos inconcientes del paciente puestos en juego en el síntoma.
Los enfermos sufren el dolor de sus síntomas que siempre, en mayor o menor grado le invalidan. Los psicoanalistas invitamos a ese paciente que sufre y pide ayuda a enfocar el objetivo hacia adentro, a revisar y reescribir su propia historia… a escucharse, a asumir el goce de sus síntomas con el cual está comprometido, a enterarse de cual es y defender su deseo y a gozar de la alegría que supone lograrlo.
El psicoanálisis tiene la particularidad de ser una experiencia diferente de la psicología, de la psiquiatría y de las múltiples psicoterapias.
Se trata de una experiencia particular cuyo centro y eje es “la escucha”. Pero es una escucha que no intenta comprender y orientar… sino que permite y promueve, a través de no cerrarla con significados, el surgimiento del inconsciente que es lo que permite al paciente encontrarse con su propio deseo.
Los pacientes llegan con sus síntomas y su sufrimiento. Es posible que alguien que convive con un síntoma, se acostumbre a él y suponga que es normal vivir con esa dolencia, con ese malestar. Pero a veces ocurre que llega un momento en que el síntoma empieza a volverse molesto y hace que quien lo padece se interrogue: ¿por qué?, ¿por qué a mí?, ¿por qué en este momento?, ¿por qué se repite?. Es así como el paciente suele elaborar una teoría acerca de lo que le pasa, y se explica a sí mismo por qué lo padece. Cuando esta explicación no le basta es cuando supone que alguien le puede ayudar. Alguien que sepa, que pueda darle una explicación… que pueda curarle.
Desde la clínica médica, esta demanda muchas veces se “resuelve” fácilmente con medicación que suprima el síntoma. El problema se plantea cuando detrás del síntoma hay algo más. Cuando lo que lo provoca no es sencillamente un virus o cualquier otro agente patógeno exterior, sino algo que proviene del interior, que genera al síntoma en sí mismo o bien que favorece el terreno, por ejemplo, para una infección o reinfección. Algo que probablemente le ocurra desde hace mucho tiempo y que quedó oculto o desconocido para él.
El pedido del paciente, en lugar de expresarse en palabras, muchas veces aparece escrito en el cuerpo como un síntoma. No puede ser dicho en palabras, a veces porque es muy doloroso, y a veces porque le es desconocido.
Cuando el paciente habla, devela ante quien lo escucha y para sí mismo, el sentido de ese síntoma. Sus equivocaciones, expresiones, lapsus, silencios… mostrarán lo que significa ese síntoma para él.
Dice Freud: “El que tenga ojos para ver y oídos para oír, se convencerá de que los mortales no pueden guardar ningún secreto. Aquel cuyos labios callan, se delata con la punta de los dedos, el secreto quiere salírsele por los poros, y por eso es muy posible dar cima a la tarea de hacer conciente lo anímico más oculto…” (S. Freud, 1905).
Si el médico que escucha el síntoma, opone ante el mismo un saber “absoluto” e incuestionable y dice, por ejemplo: “lo que le ocurre no es nada”… o “son tonterías”… o bien, “lo suyo es nervioso”, es probable que esta posición, lejos de mejorar al paciente, haga que el síntoma se fije y se transforme en un modo obstinado de tener razón por parte del paciente.
La posición del médico homeópata, por suerte, suele ser más cuidadosa ya que no interpreta el síntoma… ni habla de él… sino que más bien escucha lo qué el paciente piensa y dice acerca de lo que le pasa. Medicará a la persona de una manera holística y totalizadora, ya que el medicamento homeopático incide sobre lo físico pero también sobre los aspectos emocionales en juego. Y no esperará la desaparición o borramiento del síntoma sino, en primer lugar, la mejoría subjetiva que lleve a restablecer un equilibrio perdido al enfermar. Equilibrio que cuando se logra, la sintomatología desaparece y el paciente se cura.
Pero muchas otras veces, luego del tratamiento homeopático, el síntoma queda mejor delimitado para ser escuchado y promover que el paciente se interrogue más acerca de él. Sobre todo en el caso de la mejoría y repetición del síntoma o de la enfermedad que tan frecuentemente ocurre. Ahí es cuando la escucha psicoanalítica propone ahondar en el trabajo de develamiento que el paciente puede hacer.
Bibliografía
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