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La menopausia es una
etapa más del ciclo vital de la vida de una mujer. Se caracteriza
fundamentalmente por la declinación de la función ovárica y el
consiguiente cese de la menstruación. Existen tantas diferentes maneras de
vivir este paso biológico como mujeres hay. Puede ser que transcurra
asintomática como también con muchos síntomas dependientes, en general
todos del cambio hormonal suscitado en el cuerpo, como así también de
elementos psicológicos siempre presentes en nuestra vida.
Los ovarios en esta etapa dejan de producir las cantidades de estrógenos y
progesterona necesarias para llegar a producir la regla, pero siguen en
general segregando cantidades menores de estrógenos durante mucho tiempo
más, a veces muchos años. Por lo tanto, sigue habiendo en el cuerpo
función estrogénica, no habría por qué agregar desde fuera hormonas. Si la
menopausia llega de forma natural, o sea, no precozmente o por alguna
patología (clínica o quirúrgica) se supone que el cuerpo está preparado
para transitarla.
Cuando se dan alteraciones aparecen síntomas que se podrían clasificar
según el momento en que aparecen, ya sean a corto, mediano o largo plazo.
SÍNTOMAS A CORTO PLAZO
• Sofocos
Son la manifestación más común. Se describen como una sensación de calor
en la cara y en el cuello que se extiende al tórax, con una duración de 30
segundos a 2 minutos, seguidos a veces de sudoración profusa, en ocasiones
con cefaleas, vértigo y/o palpitaciones.
Pueden aparecer incluso años antes de la menopausia. La frecuencia e
intensidad es variable, algunas mujeres no lo experimentan jamás y otras
lo sufren hasta edades tardías.
Se presentan a lo largo del día o incluso por las noches en medio del
sueño. Hay algunas circunstancias que los pueden precipitar como bebidas
alcohólicas, comidas calientes, etc.
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Alteraciones del sueño
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Irritabilidad
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Cambios de humor
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Cansancio, etc
SÍNTOMAS A MEDIANO PLAZO
• Alteraciones Genitourinarias:
La mucosa vaginal pierde su elasticidad por modificación del epitelio con
la consiguiente sequedad vaginal, lo que dificulta muchas veces las
relaciones sexuales provocando dolor.
Aumenta a su vez el riesgo de infecciones vaginales.
Se producen también cambios en uretra y vejiga, pudiendo aparecer síntomas
de urgencia y mayor frecuencia al orinar e incontinencia. También puede
aparecer cistitis repetidamente.
• Alteraciones en la piel:
El déficit estrogénico produce alteraciones en la dermis y la epidermis
que junto a los cambios por la edad (como la disminución del colágeno) y
agentes externos como el sol, el humo del tabaco, etc. contribuyen al
envejecimiento cutáneo.
Las manchas que tanto alarman por estética y posible riesgo de cáncer de
piel se deben más a una exposición al sol que a efectos de la menopausia.
SÍNTOMAS A LARGO PLAZO
• Osteoporosis:
Es un desorden metabólico caracterizado por la reducción cuantitativa del
tejido óseo, aumentando como consecuencia la fragilidad de los huesos y
por lo tanto la posibilidad de fracturas aunque sea por traumatismos
mínimos.
En el caso de la mujer en estado post-menopáusico la posibilidad de
padecerla es mayor, debido al déficit estrogénico, ya que los estrógenos
actúan aumentando la formación ósea.
El diagnóstico preventivo de la osteoporosis se hace por densitometría
ósea. Éste es un procedimiento diagnóstico no invasivo que se utiliza para
medir la densidad ósea. Aunque es una técnica radiológica, la dosis de
radiación es muy baja y supuestamente no tiene riesgo.
• Cardiopatía Isquémica:
La cardiopatía isquémica es una enfermedad caracterizada por la
obstrucción de las arterias coronarias encargadas de nutrir al corazón
para que pueda ejercer correctamente la función de bombeo de sangre a todo
el organismo.
Cuando la obstrucción de un vaso coronario es total, una zona del corazón
se queda sin riego y como consecuencia se necrosa o muere, denominándose a
este cuadro infarto de miocardio.
En el caso de la menopausia precoz, o sea antes de los 40 años, el riesgo
de cardiopatía isquémica se incrementa notablemente. Evidentemente se
asocia a otros factores de riesgo como el sedementarismo, la obesidad, el
tabaquismo o la hipertensión arterial.
• Trastornos psicológicos:
Las mujeres padecen trastornos afectivos, especialmente depresivos.
Entre los síntomas menopáusicos se incluyen algunos que son típicos de la
depresión, como alteraciones del sueño, fatiga, irritabilidad, cambio de
carácter, etc.
Pero… no hay que confundir el “estar depresiva” que se escucha con
frecuencia y que tiene una relación causal con el momento, con la
Depresión como enfermedad.
El consumo de ansiolíticos y antidepresivos en esta etapa es realmente muy
elevado. Seguramente este fenómeno no solo es debido a la demanda que
efectúan las mujeres angustiadas por no saber qué les está pasando… sino a
la absoluta imposibilidad e incapacidad de escuchar del médico desde el
sistema de salud para poder comprender y ayudar a partir de entender el
fenómeno vital que la mujer está viviendo.
La independización de los hijos, la pérdida de sus propios padres,
dificultades con la pareja, pueden dar lugar a situaciones difíciles de
transitar. La irritabilidad, ansiedad, insomnio, alteraciones de la libido
también son típicas de esta etapa. Pero esto no justifica la
medicalización abusiva del cuerpo de la mujer… sin escucharla.
Como he dicho al principio, existen tantas diferentes maneras de vivir
este paso biológico como mujeres hay. Es apuntando a escuchar la
subjetividad como más pueden ser ayudadas. Y si el médico no lo puede
hacer por los motivos que fueren, que sugiera y derive a otros
profesionales de la psicología en lugar de tapar con la medicalización.
Cuando me consulta una mujer con edad comprendida entre 45 y 55 años con
todo tipo de síntomas relacionados con el ciclo, con o sin regla, o con
algunos meses sin ella y que luego vuelve a tenerla, con o sin la
sintomatología habitual como sofocos, insomnio, nerviosismo, trastornos
urinarios, sequedad vaginal, etc… y sin antecedentes familiares
significativos como pueden ser los trastornos cardiovasculares o la
osteoporosis, es de suponer que estamos ante una mujer con diagnóstico de
MENOPAUSIA NATURAL.
Siempre hago una anamnesis clínica completa homeopática y energética.
Además del examen ginecológico con las consiguientes citología, ecografía
y mamografía, para descartar cualquier patología ginecológica agregada.
También solicito una analítica hormonal que nos ayudará a certificar el
diagnóstico si encontramos FSH con valores aumentados y estrógenos y
progesterona disminuidos, ya que esto indica la hipofunción ovárica típica
de este período. Además de TSH-T3 y T4 para observar la función tiroidea.
Pero más allá de lo expuesto hasta aquí, fundamentalmente “escucho” a la
paciente. Ella es un caso individual y la terapéutica es individual.
Hemos de considerar a la mujer en este momento de su vida y de su
historia.
Existen muchas maneras de vivir la menopausia. Hay quien está contenta por
no tener más la regla, ya que desaparece con ella el fantasma del peligro
de embarazo no deseado (aunque cabe recordar que la anticoncepción debe
seguir teniéndose en cuenta en esta etapa, ya que pasada la última regla
aún puede producirse un embarazo), por ejemplo. O bien, quien se angustia
porque se acaba lo que siente es para ella la etapa más importante de la
vida.
La anticoncepción también se debe tener en cuenta en este tiempo, ya que
hasta pasada la última regla aún puede producirse un embarazo.
Aparece la historia de su feminidad y de la relación con su cuerpo.
Averiguo como ha sido la transmisión de mujer a mujer en su familia y en
su historia. Cómo fue su primera regla, que información tenía. Cómo fue el
inicio de las relaciones sexuales, si ha tenido hijos o no, si los ha
deseado aunque no los haya tenido. Si es satisfactoria su vida sexual
amorosa actual. Si lo fue antes, cuando. La relación que tiene actualmente
con su cuerpo. Si se cuida y como. Si cuida su salud, la alimentación o si
prevalece solo el aspecto estético. En fin, las mujeres se acercan a
nuestras consultas con más o menos dudas e interrogantes acerca de lo que
les está pasando pero, en general, con una gran necesidad de hablar y ser
escuchadas, a la vez que comprendidas en esta etapa de cambio vital.
Es verdad que la menopausia marca el fin de una etapa fundamental, pero
también lo es el hecho de que existe un montante de energía que antes
estaba destinada mes a mes a la función reproductora, y que hoy puede
reconducirse creativamente hacia otros intereses.
La terapéutica que empleo es individual y global. Comprende:
HÁBITOS DE VIDA
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Promover el ejercicio
físico, andar por lo menos una hora, dos o tres veces a la semana, o hacer
ejercicios específicos para fortalecer la masa muscular y prevenir así la
osteoporosis.
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Evitar el sobrepeso
para no sobrecargar las articulaciones y prevenir las enfermedades
cardiovasculares.
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Evitar los tóxicos
(tabaco, alcohol) y el stress.
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Tomar conciencia de lo
cotidiano y de lo que es la menopausia: una fase evolutiva en la cual una
pueda desarrollar diferentes aspectos de sí misma, que no era posible en
otras fases.
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Exposición al sol
moderado, en la salida y en la puesta del sol.
CUIDANDO LA
ALIMENTACIÓN
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CEREALES
INTEGRALES: no refinados, por su mayor riqueza en minerales y
vitaminas ya que los refinados aumentan la descalcificación ósea.
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FRUTAS Y VERDURAS
FRESCAS: por la hidratación natural que aportan y las vitaminas.
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ALIMENTOS MÁS
REVITALIZADORES: los alimentos crudos son los de mayor riqueza
porque son los que están más cerca de la fuente de energía solar. Es en lo
crudo y verde donde la energía solar se transforma en alimento.
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CALDOS
ANTIOXIDANTES: (cebolla, apio, zanahoria, col, manzana) a
temporadas porque arrastran el oxígeno de los elementos, dejando los
radicales libres, de ahí su efecto antioxidante.
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DIETA NORMO O
HIPOPROTEICA: según la OMS lo básico es 0,65 g. de proteína por
kg. de peso/por día, ya que las dietas hiperproteicas descalcifican.
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EVITAR DIETAS
SECAS O HIPEROSMOLARES: ya que aumentan la sequedad de las mucosas
en general, y por lo tanto aumenta la sequedad vaginal típico síntoma de
la menopausia.
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CONTRAINDICACIÓN
DE LAS DIETAS HIPERGRASAS E HIPERPROTEICAS: porque aumentan el
riesgo de patologías cardiovasculares y edema periarticular (dolores
articulares). El almacén fisiológico de proteínas es el colágeno, que al
saturarse se deposita en el espacio intercelular, para pasar luego a las
paredes arteriales y sería este el punto donde a posteriori se depositan
las grasas. De ahí la contraindicación de este tipo de dietas, que generan
hiperacidez en el medio y por lo tanto se descalcificará el hueso para
compensar (sale calcio de los huesos).
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TOMAR ÁCIDOS
GRASOS ESCENCIALES: los frutos secos en general aportan ácidos
grasos escenciales (tomar en especial piñones, ya que poseen la mayor
concentración de calcio). También están presentes en el aceite de germen
de trigo y de prímula u onagra.
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TOMAR VITAMINA E:
germen de trigo es el suplemento alimenticio con mayor cantidad de
vitamina E, llamada también antivejez.
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EVITAR:
refinados, vísceras, huevos (por la toxicidad de las vacunas avícolas),
mariscos bivalvos, tóxicos (café, tabaco), fosfatos (bebidas cola, son
descalcificantes)
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DIETA REFORZANTE
DEL CALCIO, SUSTITUTIVA DE LA LECHE: los requerimientos diarios de
calcio son de 800mg. en una persona adulta, incluyendo la etapa de la
menopausia en la mujer. Los alimentos más ricos en calcio por 100g son los
quesos (de 380 a 1220mg), el sésamo (783mg), los frutos secos (higos secos
190mg, avellanas 225mg, almendras 252mg) yogur (180mg), leche (120mg),
soja seca (190mg) y col rizada (230mg). las verduras y las hortalizas en
general mantienen una proporción de fósforo más adecuada (dos de calcio
por una de fósforo) para su mejor aprovechamiento.
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SUPLEMENTOS
DIETÉTICOS CON SALES CALCÁREAS: las sales calcáreas reconducen el
calcio, o sea, aumentan la fijación ósea del calcio. Siempre hay que
darlas con otro suplemento cálcico.
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APOYO TERAPÉUTICO
CON HORMONAS NATURALES: A través de alimentos o productos de
fitoterapia. Alimentos con fitoestrógenos: soja y derivados (leche de
soja, tofu, hamburguesas de soja). Alfalfa. Plantas medicinales:
sauzgatillo, cimífuga, ñame silvestre.
TRATAMIENTO MÉDICO HOMEOPÁTICO
La homeopatía es una medicina que respeta la sabiduría del cuerpo y sus
propios mecanismos de autorregulación.
Utiliza medicamentos naturales obtenidos tanto del reino animal como
mineral como vegetal y humano, con los que actúa, como medicina energética
que es, sobre la Energía Vital de la persona.
La Energía Vital, estimulada por el medicamento, actuará sobre el propio
sistema inmunitario y defensivo del organismo para iniciar el proceso de
curación.
El medicamento homeopático no reemplaza una carencia, sino que ayuda al
organismo a recuperar un equilibrio perdido que se manifiesta a través de
los síntomas y la enfermedad.
Cuando la menopausia transcurre dentro de los límites esperados de la edad
y como un proceso natural hay que saber acompañarla con un tratamiento
respetuoso y concordante con el momento de la vida.
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