Ginecología  

 

Ginecología Integral

 
La Ginecología nació como ciencia dedicada al estudio y tratamiento de los problemas del aparato genital de la mujer.

 
A comienzos del sigo XX era apenas una especialidad quirúrgica de objetivos limitados (el ginecólogo era el “cirujano de señoras”). Sin embargo, en pocos años se observó un desarrollo acelerado, principalmente basado en los estudios hormonales, la anatomía patológica, la neuroendocrinología y, más adelante, el diagnóstico por imágenes como la ecografía y otros.

 
Pero es en la segunda mitad de ese siglo en que el inusitado progreso en ciertas áreas como son la reproducción humana y la oncología han ampliado totalmente el espacio operativo del quehacer ginecológico consecuencia a su vez del cambio de posición de la mujer en la sociedad y el mundo.

 
Creo que en esta evolución ha sido y es necesario pasar del espacio limitado del aparato genital a la necesidad de hacernos cargo de la totalidad de los problemas del ser femenino.

 
Un mismo problema ginecológico, un conflicto sexual, una amenorrea (falta de regla) o una metrorragia (hemorragia genital), el dolor en la regla, un problema de esterilidad, o una consulta por anticoncepción, etc desde la esencia del ser humano es biológicamente similar en todas ellas.

 
Sólo la individualidad del caso o sea ver a la mujer y sus circunstancias personales es lo que nos permite verla como diferente y única. Y es así como entiendo poder tratarla.

 
El examen ginecológico, la citología, ecografía, y demás estudios necesarios para hacer un diagnostico son fundamentales en la consulta ginecológica…. pero no son lo único que nos sirve para comprender a la mujer que tenemos delante.

 
Muchas veces detrás del motivo manifiesto de la consulta con el cual la mujer se presenta, existe un motivo latente, que se expresa a veces casi sin palabras, sino con una actitud….como puede ser llorando, o inquieta, o temerosa esperando una respuesta. A estas expresiones la médica ginecóloga tiene que saber darle un lugar, ya que a mi entender suele ser muchas veces éste el verdadero motivo por el que nos consulta.

 
No significa esto que debamos buscar en la paciente que acude por una simple revisión ginecológica o un problema del aparato genital un trasfondo emocional, pero sí, que no debemos pasar por alto signos que puedan señalarnos algo que va más allá de la dolencia física.

 
El temor a la menopausia, la ambivalencia frente a la maternidad, el terror al cáncer, …son otros tantos aspectos de la consulta ginecológica diaria que explican su complejidad y las dificultades en establecer el campo que puede y debe transitar la ginecóloga.

 
Además solemos asistir a las mujeres en los distintos tiempos biológicos de su vida transformándonos así en el médico de confianza o de cabecera tan necesario y ausente a su vez en los tiempos que corren con una medicina tan tecnificada.

 


 

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