Enfermedades de la Mujer  

 
Remedios naturales para las anomalías del flujo

  

 

El flujo genital constituye un motivo de consulta ginecológica muy común. El canal genital en la mujer está abierto al exterior y no existen barreras mecánicas que impidan el ascenso de gérmenes. La oclusión del introito por los labios, así como la característica anatómica de la vagina de ser una cavidad virtual constituyen mecanismos de defensa en sí mismos.

 

Normalmente, la vagina tiene un medio ácido que se debe a la acción de los bacilos de Doderlein (siempre presentes en la citología) que viven en ella. Cualquier cambio en el pH de la vagina favorece la infección, bien de gérmenes que habitualmente están en ella, bien de los que se encuentran en el exterior. De ahí que la primera medida terapéutica y natural que podemos tomar sea rectificar el pH de la vagina.

  •       Infecciones por hongos: si el flujo es blanco, grumoso y espeso, que queda pegado como si fuera leche cortada o yogurt desde dos semanas antes hasta la regla, es de suponer que estamos ante una infección micótica. Debemos alcalinizar entonces el medio vaginal con lavados intravaginales durante 14 días –uno o dos diarios- preparados con dos cucharadas soperas de bicarbonato de socio por cada litro de agua hervida. Por la noche, aplicamos un yogurt también por la vía intravaginal y lo dejamos actuar toda la noche hasta el siguiente lavado que haremos por la mañana. Y repetimos lo del yogurt solo por la noche.

  •      Infecciones por tricomonas o gardenerellas: si el flujo es amarillento, verdoso, maloliente y aparece luego de haber acabado la regla, seguramente se trate de una infección por tricomonas o gardenerellas, por lo que debemos acidificar el medio vaginal. Podemos hacerlo con lavados de dos partes de agua hervida y una de vinagre, durante 14 días.

  •     Para normalizar un flujo anómalo: otro remedio, aplicable cuando se aprecian anomalías inespecíficas en el flujo vaginal consiste en lavar la zona genital y la vagina una vez al día con agua hervida y unas gotas de extracto de Própolis, de venta en herboristerías y tiendas de dietética.

Es conveniente, a la vez que se realizan algunos de estos tratamientos locales, disminuir o suprimir todos los productos lácteos de la dieta.

 

Si una vez pasado el tiempo de tratamiento no se ha normalizado el flujo o vuelven a detectarse anomalías en él, si hay síntomas adicionales como ganglios aumentados de tamaño, erupciones cutáneas o fiebre alta, se debe consultar inmediatamente al especialista para que nos efectúe una revisión ginecológica con la consiguiente citología vaginal y determinar si hay o no gérmenes que estén provocando los síntomas, ya que los síntomas vaginales no siempre se acompañan de gérmenes. Que no haya gérmenes no significa que no haya síntomas.

 

El medicamento homeopático, a través de impulsar a la Energía Vital (fuerza reparadora de todo organismo), ayuda a modificar esta manifestación del “ser” en su totalidad (o sea, con lo emocional también) a través del cuerpo.

 

El tratamiento homeopático es el más indicado para este tipo de patologías ya que actúa equilibrando los sistemas defensivos del cuerpo para que por sí mismo lo resuelva, sin “atacar”, como en el caso de los antibióticos y antimicóticos, la flora vaginal y destruirla.

 

Quiero dejar claro que la visita al ginecólogo debe realizarse siempre y a la brevedad ante cualquier lesión –duela o no- en los genitales externos.


 

Ver menú de la izquierda